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Diabetes y Ceguera

La retinopatía diabética es una de las dificultades más usuales que padecen los pacientes con diabetes y la segunda causa de ceguera en los países occidentales. El peligro de que aparezca aumenta en las personas que más años llevan viviendo con su enfermedad, con lo que los especialistas insisten en la relevancia de las revisiones periódicas.

 

¿Qué es la Retinopatia Diabetica?

La retinopatía diabética es una de las dificultades más usuales entre los pacientes que tienen diabetes, tanto tipo I como tipo II. Se trata de un daño progresivo que afecta a los vasos sanguíneos de la retina (la una parte del ojo sensible a la luz) y que puede llegar a ocasionar la ceguera total.

La gravedad de la retinopatía aumenta en los pacientes que más años llevan viviendo con diabetes, y en verdad acostumbra a ser usual entre quienes fueron diagnosticados hace más de treinta años; además de esto, puede empeorar si no hay un buen control de la enfermedad. Por esta razón se aconseja a todos y cada uno de los pacientes diabéticos que asistan a revisión con el oculista una vez por año. La enfermedad asimismo puede ser un inconveniente para las mujeres embarazadas que padecen diabetes, con lo que a ellas asimismo se les recomienda una revisión completa a lo largo de la gestación.

Cuando la enfermedad todavía está poco avanzada (retinopatía diabética no proliferativa), los pilíferos del ojo se vuelven porosos y dejan filtrar su líquido y sangre cara la retina, causando visión turbia. Es considerablemente más usual y no acostumbra a requerir tratamiento. En los estados más avanzados (proliferativa), se genera el desarrollo de nuevos y débiles vasos sanguíneos en el ojo. La sangre proveniente de esos vasos porosos puede llegar a 'ensuciar' el humor vítreo (una suerte de gel transparente que llena el globo ocular) bloqueando el paso de la luz y generando imágenes turbias.

El líquido que se filtra de estos nuevos vasos puede afectar a la mancha (la una parte del ojo que nos deja la visión más fina, con detalle), lo que hace que esta se inflame y la vista se nuble. Este inconveniente se llama edema macular y puede suceder en cualquier fase de la retinopatía, si bien es más usual conforme avanza. Se estima que el ochenta por ciento de las personas que han vivido con diabetes a lo largo de cuando menos quince años tiene algún género de daño o bien lesión en los vasos sanguíneos de la retina.

 

¿De qué forma se advierte la Retinopatia Diabetica?

Es muy normal que los pacientes no experimenten ninguna perturbación en la vista que les alerte de que algo pasa. Posiblemente al comienzo lo único que note sea unas pequeñas 'manchas' de sangre como flotando, lo que requiere que asista de manera inmediata al oculista para tratarlas antes que se genere una hemorragia más grave. Aun si bien las máculas flotantes desaparezcan por sí mismas, debe asistir al médico por el hecho de que el sangrado puede regresar a repetirse.

El análisis completo de la vista para llegar a diagnosticar el inconveniente incluye una prueba de agudeza visual, un examen con dilatación de pupila o bien una tonometría que mide la presión dentro del ojo. Con estas pruebas, el doctor procurará rastros de vasos sanguíneos que goteen, de inflamación en la retina, daños en el nervio óptico o bien cualquier depósito anormal que indique que se están generando filtraciones de líquido. Posiblemente el oculista asimismo le mande hacerse una angiografía, una técnica que deja retratar con gran detalle los vasos sanguíneos del ojo.

 

¿De qué forma se trata la Retinopatia Diabetica?

El control de la diabetes y de la presión sanguínea forman parte inseparable del tratamiento de la retinopatía y dejan progresar el pronóstico del paciente. En verdad, ciertas investigaciones llevadas a cabo por el Instituto Nacional del Ojo de Estados Unidos mantienen que si se sostienen controlados los niveles de azúcar en sangre (mas asimismo del colesterol y la presión sanguínea) se puede retrasar el comienzo y progresión de la enfermedad.

Generalmente, las terapias libres tratan de frenar el desarrollo de la lesión, mas no pueden contrarrestar el daño que se ha producido, con lo que los especialistas insisten una y otra vez en la relevancia de asistir muy puntualmente a las revisiones con el oculista.

En ciertos casos se puede recurrir al láser para 'sellar' las filtraciones y eludir que los vasos sanguíneos prosigan teniendo pérdidas. En el caso de la retinopatía proliferativa, esta fotocoagulación ayuda a reducir los vasos sanguíneos anormales que han crecido. Debido a que se deben hacer entre mil y 2 mil quemaduras con el láser acostumbran a precisarse 2 sesiones de tratamiento. Las pequeñas cicatrices que se forman con esta terapia dejan además de esto sostener la retina en el fondo del ojo, eludiendo de este modo su desprendimiento.

El láser asimismo se emplea para tratar el edema macular, para hacer cientos y cientos de pequeñas quemaduras en la una parte de la retina que gotea cerca de la mancha.

La cirugía (vitrectomía) se usa en el caso de hemorragias en el ojo, o para arreglar el desprendimiento de retina ocasionado por las hemorragias y las cicatrices oculares. En esta operación, el oculista efectúa una pequeña incisión en el ojo para eliminar el gel vítreo (compuesto en su mayoría de agua) que está nuboso debido al exceso de sangre que ha goteado, y lo reemplaza por una solución salina. El setenta por ciento de las personas operadas experimenta una visión mejor tras la operación.

Si es preciso operar los dos ojos, acostumbran a separarse las 2 operaciones ciertas semanas, puesto que el paciente deberá llevar un parche para resguardar el ojo a lo largo de unos días tras la intervención.


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